viernes, 28 de mayo de 2021

GLADYS CHAFLA

 Me molesto conmigo mismo porque se escribe cuando ya se partió y me fue imposible de despedirme de  aquella dama que hizo historia dentro de la Institución Educativa Fiscal Quito. Para empezar escribir esta descripción empezaré por la parte física, trigueña, de sonrisa amplia y de espléndida alegría. Le veía desde lejos y también desde cerca. De lejos porque ella instruía a decenas de bastoneras y bailarinas de este bello e histórico plantel quiteño. Le contemplaba varias veces cerca de su hijo que hasta donde supe que estudiaba en el colegio Montúfar, en les veía a los dos apuraditos sirviéndose algún alimento que preparaba el Don Andresito. Definir a esta gran maestra que se dedicaba, se desvivía por sus alumnos de la asignatura de Educación Física. Mujer sencilla y ella testimoniaba que nunca hay que dejarse de los maestras y maestras que eran como quien dice las intocables de colegio, la maestra afirmaba que jamás hay que dejarse de las injusticias de otros que piensan opacar. Una de sus características que por más ocupada que estaba siempre el saludo era principal en su vida. Cuando yo llegué al establecimiento recuerdo que ella siempre estaba en el patio con sus alumnos en la realización de los ejercicios. Su alegría desbordaba la vida. Siempre eran amigos con Vicente y yo ingenuamente pensaba que era el esposo, pero después, supe que eran viejos amigos desde la Universidad o entro espacio de trabajo. Nunca dejó de esforzarse por salir adelante y tenía su negocio, sencillo y acogedor de zapatos deportivos y más por el sector de la Martha Bucaram. En las reuniones de por fiestas del colegio o de Navidad le gustaba la alegría del baile. El hecho de compartir como compañeros de esta familia del Colegio Quito. Me quedo con su semblante de alegría y de paz y me descuidé de llamar, aunque nunca la llamé, pero por medio de mensajes me preguntaba el año anterior ya dentro de esta Pandemia que  hay que evaluar y calificar los Proyectos finales de los jóvenes de Tercero de Bachillerato, entonces me preguntaba que cómo mismo hay que evaluar y le decía que nos han mandado una rúbrica, entonces le sugería que hay que seguir la presente rúbrica y poner la nota que se merezca, entonces, me decía que ya, que también iba hacer eso...hasta ahí llega este relato de una maestra que trazó las huellas no solo para su hijo, sino para mí. Y siempre me preguntaba si ya tenía nombramiento. Y yo le decía que aun no. Entonces le decía que ya mismo será eso...Y siempre deseaba lo mejor y sus consejos como docente y  compañera de trabajo, solo que el recuerdo de haberla conocido estos siete años. Su voz de mando con sus alumnas y sus compañeros de área. Su alegría indescriptible queda como eco en el patio de Educación Física. Su sonrisa alargada de paz y añoranza. Vuela paloma hacia el más allá, donde ya no hay dolor ni necesidad de cansancio. Descansa en el colegio sagrado y celestial, donde los ángel hacen aquellas coreografías de tantas y tantas presentaciones de en distintas invitaciones a tu amado colegio. Decía un padre de familia, hoy en la mañana, el duelo y el llanto de los estudiantes de hoy y siempre porque te fuiste a mediana edad. Mujer de alargada cabellera, de mirada seria y de anhelos construidos. Nunca te vayas de aquellos claustros de la Institución, quédate en la memoria de cientos y cientos de promocionas formadas por tu afán y sabiduría constantes. 

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